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	<title>Goyo Cárdenas - Archivero</title>
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	<description>Archivero es un proyecto que desclasifica expedientes gubernamentales y los convierte en investigaciones periodísticas multiplataformas</description>
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	<title>Goyo Cárdenas - Archivero</title>
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		<title>El día en que ‘Goyo’ Cárdenas recibió aplausos de pie en la Cámara de Diputados (Parte II)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Dardo Neubauer]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Mar 2025 17:37:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>&#160; Gregorio Cárdenas se presentó a trabajar en Petróleos Mexicanos, el 3 de septiembre de 1942, donde había obtenido un empleo mientras estudiaba la carrera de Química en la UNAM. Como cada mañana se sentó en su lugar, pero esta vez con un frasco mortal: tenía arseniato de sodio. Estaba a punto de beberlo, cuando su compañero Eduardo Sandoval le preguntó qué era eso. “Me voy a suicidar [&#8230;], acabo de matar a mi novia”, dijo. Sin saber qué hacer, Eduardo lo sacó de la oficina y lo llevó en su carro a dar unas vueltas. Cuando llegaron a la [&#8230;]</p>
La entrada <a href="https://archiveroexpedientes.com/el-dia-en-que-goyo-cardenas-recibio-aplausos-de-pie-en-la-camara-de-diputados-parte-ii/">El día en que ‘Goyo’ Cárdenas recibió aplausos de pie en la Cámara de Diputados (Parte II)</a> se publicó primero en <a href="https://archiveroexpedientes.com">Archivero</a>.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><a href="https://www.milenio.com/policia/goyo-cardenas-asesino-tacuba-enterro-secretos-jardin" target="_blank" rel="noopener" data-mrf-recirculation="Nota Enlace Editorial">Gregorio Cárdenas</a> se presentó a trabajar en <strong>Petróleos Mexicanos</strong>, el 3 de septiembre de 1942, donde había obtenido un empleo mientras estudiaba la carrera de Química en la UNAM. Como cada mañana se sentó en su lugar, pero esta vez con un frasco mortal: tenía <strong>arseniato de sodio</strong>. Estaba a punto de beberlo, cuando su compañero Eduardo Sandoval le preguntó qué era eso. “<strong>Me voy a suicidar [&#8230;], acabo de matar a mi novia</strong>”, dijo.</p>
<p>Sin saber qué hacer, Eduardo lo sacó de la oficina y lo llevó en su carro a dar unas vueltas. Cuando llegaron a la altura de la Junta de Conciliación y Arbitraje del entonces Distrito Federal, se encontró con un viejo compañero de estudios, <strong>Francisco Correa y Caza</strong>, quien le dijo que en el coche traía a un amigo de la oficina que decía haber matado a la novia.</p>
<p>“Pero tengo sospechas [de] que es un enajenado mental”, dijo, al creerlo incapaz. Francisco Correa era abogado, se acercó al coche y entonces <strong>vio a <em>Goyo</em> Cárdenas ahí agazapado</strong>. Estaba tan mal que decidió llevárselo a su oficina para interrogarlo.</p>
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<figure class="nd-media-detail-caption viewer"><picture class="nd-media-detail-caption__picture img-container"><source srcset="https://images.milenio.com/uqUDqq-nYQ1C3MEyMbf9tBugO3A=/618x0/uploads/media/2025/02/28/confesas-crimenes-goyo-cardenas-internado.jpg" media="(min-width: 968px)" /></picture></figure>
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<div id="attachment_3307" style="width: 628px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/03/confesas-crimenes-goyo-cardenas-internado.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3307" class="size-full wp-image-3307" src="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/03/confesas-crimenes-goyo-cardenas-internado.jpg" alt="" width="618" height="852" /></a><p id="caption-attachment-3307" class="wp-caption-text">Tras confesar sus crímenes, &#8216;Goyo&#8217; Cárdenas fue internado en un hospital psiquiátrico | Archivero</p></div>
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<p><span data-tbw-flag="true">No sólo había matado a su novia, una jovencita llamada <strong>Graciela Arias</strong>, también “había sacrificado a otras tres mujeres”. <strong>Decía que estaba haciendo experimentos humanos buscando una fórmula que hiciera invisible a los hombres.</strong> “Sí, es un enajenado mental”, concluyó el abogado Correa y Caza al escuchar lo que le pareció una locura.</span></p>
<p>Eduardo llamó a uno de los hermanos de Gregorio, de nombre Moisés, a quien le dijo que<strong> era urgente internarlo en una institución mental porque estaba diciendo locuras</strong>. Ese día la familia Cárdenas tomó la decisión de internarlo en un hospital psiquiátrico en la colonia Tacubaya, con un doctor llamado Oneto Barenque. “Como era empleado y estudiante,<strong> no podían suponer que fuera capaz de cometer los homicidios</strong>”, declaró el amigo días después, cuando intentaron acusarlo de encubrimiento.</p>
<p>Gregorio Cárdenas ya estaba internado en ese hospital cuando sus dos vecinas, las señoras <strong>Cristina Martínez </strong>y <strong>Elvira Velázquez Peña</strong>, descubrieron desde su azotea un zapato ensangrentado de mujer. Más tarde los investigadores encontrarían que <strong>había desenterrado las flores y las plantas del jardín para enterrar los cuerpos de cuatro mujeres</strong>.</p>
<p>Esta es una colaboración de<strong> ARCHIVERO </strong>para<strong> DOMINGA</strong>, la segunda parte del <strong>Estrangulador de Tacuba</strong>, que reconstruye el caso gracias a la desclasificación de expedientes olvidados entre cajones y viejas oficinas públicas. Historias como ésta revelan que en México la verdad oficial siempre está en obra negra.</p>
<p><strong>Gregorio Cárdenas aprendió a leer y escribir leyendo la Biblia</strong></p>
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<figure class="nd-media-detail-caption viewer"><picture class="nd-media-detail-caption__picture img-container"><source srcset="https://images.milenio.com/vgvBK1sUelllLV1eY1QFYKUejKs=/618x0/uploads/media/2025/02/28/archivero-consulto-historia-gregorio-cardenas.jpg" media="(min-width: 968px)" /></picture></figure>
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<div id="attachment_3306" style="width: 628px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/03/archivero-consulto-historia-gregorio-cardenas.webp" data-rel="lightbox-image-1" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3306" class="size-full wp-image-3306" src="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/03/archivero-consulto-historia-gregorio-cardenas.webp" alt="" width="618" height="742" /></a><p id="caption-attachment-3306" class="wp-caption-text">ARCHIVERO consultó la historia de Gregorio Cárdenas en decenas de archivos históricos | ARCHIVERO</p></div>
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<p>Según el expediente judicial que logró restaurar el Archivo Histórico de la Ciudad de México, <strong>Gregorio Cárdenas nació en 1915 en Córdoba, Veracruz</strong>, y sus primeros años los vivió en una hacienda, Los Kuchiles, que administraba su padre. Él mismo declaró a las autoridades que desde esa época comenzaron los <strong>“ataques nerviosos”</strong>, como él los llamaría.</p>
<p>Desde los cuatro años era tartamudo, lo que le dificultó relacionarse con otros niños. Así que <strong>su tía Dolores le enseñó a leer y escribir a través del estudio de la Biblia</strong>. Cuando era adolescente anduvo trabajando en las fincas de café con los padres, quienes vivían en una situación económica muy precaria. A la par estudió Mecanografía.</p>
<p>En 1935 tomó la decisión de mudarse a la capital y consiguió trabajo en el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana como taquimecanógrafo. Fue ahí donde se interesó por estudiar y se inscribió a la Escuela Secundaria Juana de Asbaje, con miras a ser ingeniero químico. Cuatro años después conoció a la que sería su esposa, <strong>Sabina Lara González</strong>, quien tenía apenas 16 años. “Pasé a tener relaciones carnales y, con tal motivo, la mamá presentó una acusación en mi contra”, diría. F<strong>ue acusado del delito de estupro</strong> y lo dejaron salir de prisión con la condición de que se casara con Sabina.</p>
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<figure class="nd-media-detail-caption viewer"><picture class="nd-media-detail-caption__picture img-container"><source srcset="https://images.milenio.com/ISSNNXHF6u-ns8lSjROzuCvOl5k=/618x0/uploads/media/2025/02/28/goyo-cardenas-caso-convertirse-feminicida.jpg" media="(min-width: 968px)" /></picture></figure>
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<div id="attachment_3310" style="width: 628px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/03/goyo-cardenas-caso-convertirse-feminicida.jpg" data-rel="lightbox-image-2" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3310" class="size-full wp-image-3310" src="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/03/goyo-cardenas-caso-convertirse-feminicida.jpg" alt="" width="618" height="852" /></a><p id="caption-attachment-3310" class="wp-caption-text">&#8216;Goyo&#8217; Cárdenas se casó antes de convertirse en feminicida serial | ARCHIVERO</p></div>
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<p>Sabina declarará a la policía del Distrito Federal que Gregorio la embarazó y le repetía que él no quería tener hijos: <strong>“tienes que ver la forma de abortar”</strong>. Ella se negó y, por el contrario, cuidó mucho su embarazo. Por esos días su esposo le dio de comer una torta de pescado, ella creía que eso le hizo daño y aseguró tener sospechas de que le había puesto una sustancia “preparada” porque a los dos días comenzó a sentirse mal. <strong>Con seis meses de embarazo se le vino un aborto.</strong></p>
<p>Gregorio declaró: “No llegué a hacer vida común con ella, o mejor dicho a formar hogar, pues solamente la veía cuando tenía que entregar alguna cantidad de dinero y <strong>también accidentalmente la frecuentaba carnalmente</strong>”.</p>
<p>En marzo de 1940 Gregorio Cárdenas tramitó el divorcio por razones que “se reserva”. Ese mismo año tomaría clases nocturnas en la Preparatoria Nacional, <strong>ahí conocería a Graciela Arias</strong>, una mujer de 21 años de la que, dijo, se enamoró como nunca en la vida. Durante dos años fueron y vinieron hasta que <strong>en 1942 ella decidió dejarlo</strong> y, por eso, terminó con una soga en el cuello.</p>
<p><strong>Así Gregorio Cárdenas ocultó los feminicidios que cometió</strong></p>
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<figure class="nd-media-detail-caption viewer"><picture class="nd-media-detail-caption__picture img-container"><source srcset="https://images.milenio.com/fxWRv9F186sQxN1kepZhw3B-Jig=/618x0/uploads/media/2025/02/28/victimas-posibles-victimas-estrangulador-tacuba.jpg" media="(min-width: 968px)" /></picture></figure>
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<div id="attachment_3314" style="width: 628px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/03/victimas-posibles-victimas-estrangulador-tacuba.jpg" data-rel="lightbox-image-3" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3314" class="size-full wp-image-3314" src="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/03/victimas-posibles-victimas-estrangulador-tacuba.jpg" alt="" width="618" height="852" /></a><p id="caption-attachment-3314" class="wp-caption-text">Víctimas y posibles víctimas del &#8216;Estrangulador de Tacuba&#8217; | Archivero</p></div>
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<p><span data-tbw-flag="true">El </span><strong>primer </strong><a href="https://www.milenio.com/cultura/laberinto/goyo-cardenas-un-criminal-nacido-de-nuestra-indiferencia" target="_blank" rel="noopener" data-mrf-recirculation="Nota Enlace Editorial">asesinato que cometió Gregorio Cárdenas</a><span data-tbw-flag="true"> fue el 15 de agosto de 1942. Según su propia declaración iba en su coche Ford modelo 39, cuando pasó frente al restaurante Chapultepec, muy cerca del Paseo de la Reforma. Ahí vio a una mujer “de esas que acostumbran vender caricias”. La invitó a subir al coche, ella lo hizo, y le propuso ir a un hotel por cuatro pesos. </span><strong>Él se negó y le dijo que mejor se fueran a su casa.</strong></p>
<p>Llegaron a la casa de Gregorio en el<strong> número 20 de Mar del Norte, de la colonia Tacuba</strong>. Ella llevaba un impermeable en el brazo y un bolsito color azul. Gregorio le dio un recorrido por la casa y cuando pasaron por su estudio, donde tenía material para sus prácticas químicas, la jovencita le preguntó si era doctor. En ese cuarto tuvieron relaciones sexuales. “Nos acercamos el uno al otro en busca de placer”, dijo a las autoridades. Cuando terminaron, Gregorio dice que caminó hacia el cuarto contiguo y, al ponerse un pantalón, sintió que la sangre le hervía en las venas. <strong>“La cabeza me trastornó, mi cerebro me daba vueltas, sentí deseos de gritar, de correr”. </strong></p>
<p>Estaba vuelto loco y, de repente,<strong> sintió tanto odio por ella</strong>. “No estaba Cárdenas ahí, Cárdenas se había transformado en una fiera, era una bestia fuera de la jaula”, dijo. Cogió un mecate y caminó hacia la jovencita, <strong>se lo puso al cuello y jaló hasta que la mató</strong>.</p>
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<figure class="nd-media-detail-caption viewer"><picture class="nd-media-detail-caption__picture img-container"><source srcset="https://images.milenio.com/X9p5t-S4ZGd8_jJMjmXx4psXBTw=/618x0/uploads/media/2025/02/28/habitaciones-jardin-casa-ubicada-calle.jpg" media="(min-width: 968px)" /></picture></figure>
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<div id="attachment_3312" style="width: 628px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/03/habitaciones-jardin-casa-ubicada-calle.jpg" data-rel="lightbox-image-4" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3312" class="size-full wp-image-3312" src="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/03/habitaciones-jardin-casa-ubicada-calle.jpg" alt="" width="618" height="852" /></a><p id="caption-attachment-3312" class="wp-caption-text">Las habitaciones y el jardín de la casa ubicada en el No. 20 de la calle Mar del Norte fueron escenario de los crímenes de &#8216;Goyo&#8217; | ARCHIVERO</p></div>
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<p><span data-tbw-flag="true">Después de pensar por horas qué hacer con el cuerpo, decidió coger una pala y enterrarla en su jardín. <strong>“Como el gato que se ensucia y después con la cola le arrima tierra para tapar su porquería”</strong>. La primera víctima conocida oficialmente se llamaba<strong> María de los Ángeles González</strong>, conocida en las calles sólo como <em>Bertha</em>. Tenía 16 años.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<h6><strong>Gregorio Cárdenas se refugiaba en casa de su mamá y en la iglesia</strong></h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>Después del primer asesinato decidió mudarse unos días con su madre. <strong>Iba a la iglesia a ver si encontraba quién lo reconfortara</strong>. Pero una semana después de estar estudiando en casa de la madre, Gregorio Cárdenas salió a tomar un café porque “tenía deseos de una mujer”, diría. Salió a recorrer las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México y encontró a una jovencita. La abordó y le preguntó cuánto cobraba, ella le contestó que tres pesos.</p>
<p>La invitó a subir al carro y se la llevó a su casa y, después de tener relaciones sexuales, la invitó a pasar al baño para que se diera un aseo. Entonces, dicen los expedientes, <strong>“volvió a renacer en mí el odio que expuse en el caso número uno, la repugnancia por la mujer”</strong>. Agarró una toalla grande y con ella la asfixió. Ella le gritó antes de morir “¡no lo hagas!”. Según él no tuvo más remedio que enterrarla en el jardín también. <strong>Después se fue a la casa de su madre y luego a la iglesia.</strong> Se desconoce su identidad, el cuerpo nunca pudo ser identificado, pero se cree que tenía 14 años.</p>
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<figure class="nd-media-detail-caption viewer"><picture class="nd-media-detail-caption__picture img-container"><source srcset="https://images.milenio.com/vbJp7nHrfH2wlJ8saIIjUP1mW1A=/618x0/uploads/media/2024/05/07/el-goyo-cardenas.jpeg" media="(min-width: 968px)" /></picture></figure>
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<div id="attachment_3308" style="width: 628px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/03/el-goyo-cardenas.jpeg" data-rel="lightbox-image-5" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3308" class="size-full wp-image-3308" src="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/03/el-goyo-cardenas.jpeg" alt="" width="618" height="411" /></a><p id="caption-attachment-3308" class="wp-caption-text">&#8216;Goyo&#8217; Cárdenas se escondía en casa de su madre tras cometer sus crímenes.</p></div>
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<p><span data-tbw-flag="true">“Busqué nuevamente el </span><strong>reconfortamiento en los brazos de Dios</strong><span data-tbw-flag="true">, posteriormente recorrí varios templos para encontrar lo que buscaba y la cabeza se me abrumaba más de dolor”, diría después sobre este asesinato a las autoridades policiales.</span></p>
<p>El 29 de agosto mató a su tercera víctima: cerca del Paseo de la Reforma encontró a otra mujer en la calle y la invitó a su casa. Antes le preguntó qué edad tenía “porque tenía muchas arrugas”. Se llamaba <strong>Rosa Retes Quiroz </strong>y tenía 33 años. En el camino a su casa, Rosa le contó que tenía un hijo que su hermana cuidaba por las noches. Después de sostener relaciones sexuales, cuando se estaba vistiendo sucedió lo mismo: <strong>“un germen, un no sé qué [se apodero de él] y tomé una soga”. “¡No señor… déjeme!”</strong>, intentó detenerlo. La mató a las 11 de la noche y terminó de enterrarla en su jardín a las 3 de la mañana.</p>
<p><strong>“Le hablé a Dios y le conté mis actos”, dijo Gregorio Cárdenas</strong></p>
<p><span data-tbw-flag="true">A principios de septiembre, el día 2, mató a su exnovia Graciela. También la enterró en su jardín. </span><strong>Gregorio Cárdenas confesó estos crímenes a su familia, pero nadie le creyó</strong><span data-tbw-flag="true">, así que fue internado en un hospital psiquiátrico en la colonia Tacubaya. El padre de Graciela denunciaría su desaparición y señaló directamente a Cárdenas, a quien acusó de haberla hostigado durante años. Fue entonces que la Policía Secreta empezó una búsqueda y lo encontraron el 8 de septiembre de 1948 internado en la clínica.</span></p>
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<figure class="nd-media-detail-caption viewer"><picture class="nd-media-detail-caption__picture img-container"><source srcset="https://images.milenio.com/st3gaAQ9WKA4X3z23m5x7yzqnu8=/618x0/uploads/media/2025/02/21/padre-victimas-goyo-cardenas-alertar.jpg" media="(min-width: 968px)" /></picture></figure>
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<div id="attachment_3313" style="width: 628px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/03/padre-victimas-goyo-cardenas-alertar.webp" data-rel="lightbox-image-6" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3313" class="size-full wp-image-3313" src="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/03/padre-victimas-goyo-cardenas-alertar.webp" alt="" width="618" height="852" /></a><p id="caption-attachment-3313" class="wp-caption-text">El padre de una de las víctimas de &#8216;Goyo&#8217; Cárdenas fue el primero en alertar a la Policía del Distrito Federal | ARCHIVERO</p></div>
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<p><span data-tbw-flag="true">Luego de ser detenido y revelada su historia a una prensa que empezó a llamarlo <strong>“El Barba Azul Totonaca”</strong> y <strong>“El Descuartizador de Tacuba”, </strong>mientras que a las chicas las dejaban marcadas bajo la categoría de “las prostitutas”. Publicación tras publicación, <strong>los apodos eran más y más estigmatizantes.</strong></span></p>
<p>“El cobarde tembló y sudó frío ante el cuerpo de su primera víctima”, decía una publicación de la época que forma parte del expediente policial. Ahí narran que tras realizarse exploraciones en distintos puntos del jardincillo de la casa,<strong> se descubrieron los cuerpos de la “vesania infernal de Cárdenas”</strong>.</p>
<p>Tanto Gregorio como su defensa alegaron que era un <strong>incapacitado mental</strong>. De hecho, en una de las declaraciones luego de ser detenido, le preguntaron directamente por qué las había matado. Él respondió que todo se remontaba al año 1935, cuando aún vivía en Veracruz. Por ese entonces padecía algo llamado “chancros sifilíticos”, úlceras que aparecen en la piel como primer síntoma de la sífilis. En ese año empezó a perder el cabello y a padecer dolores de hígado y el vaso. Para él, <strong>todo esto pudo haberle provocado “debilidad mental”</strong>. Los médicos de Lecumberri llegaron a una conclusión: Gregorio padecía un “trastorno post-encefálico”.</p>
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<figure class="nd-media-detail-caption viewer"><picture class="nd-media-detail-caption__picture img-container"><source srcset="https://images.milenio.com/We7Oi_ZFXIaclqOPbRdaD6g2nGI=/618x0/uploads/media/2025/02/28/goyo-cardenas-buscaba-redencion-iglesia.jpg" media="(min-width: 968px)" /></picture></figure>
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<div id="attachment_3309" style="width: 628px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/03/goyo-cardenas-buscaba-redencion-iglesia.jpg" data-rel="lightbox-image-7" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3309" class="size-full wp-image-3309" src="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/03/goyo-cardenas-buscaba-redencion-iglesia.jpg" alt="" width="618" height="852" /></a><p id="caption-attachment-3309" class="wp-caption-text">&#8216;Goyo&#8217; Cárdenas buscaba redención en la Iglesia | ARCHIVERO</p></div>
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<p><span data-tbw-flag="true">Aun así las autoridades le dictaron auto de formal prisión.<strong> Lo enviaron al Palacio de Lecumberri, al pabellón de enfermos mentales en 1942.</strong> Después sería trasladado al manicomio La Castañeda en Mixcoac. En 1946 escapó de ahí y fue aprehendido y devuelto otra vez a Lecumberri, donde pudo estudiar la carrera de Derecho.</span></p>
<p>La prensa de la época asegura que el 8 de septiembre de 1976, después de 34 años, <strong>el presidente Luis Echeverría Álvarez le concedió un indulto</strong> ya que durante años había sido un preso ejemplar. Sin embargo, todo parece indicar que realmente su defensa logró comprobar que había pasado<strong> tres décadas encerrado, la pena máxima por asesinato en ese entonces</strong>. El gobierno mexicano aprovechó y se colgó la medalla asegurando que el <strong>caso de <em>Goyo</em> era el ejemplo del éxito de la reinserción del sistema penal mexicano</strong>. Tras ser liberado llevaron a Gregorio Cárdenas a la <a href="https://www.milenio.com/policia/goyo-cardenas-asesino-serial-ovacionado-camara-diputados" target="_blank" rel="noopener" data-mrf-recirculation="Nota Enlace Editorial">Cámara de Diputados</a>, donde le dieron un aplauso de pie. <strong>Gregorio Cárdenas murió en libertad en 1999</strong>, a los 84 años.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Paolo Sánchez Castañeda colaboró en la búsqueda de este archivo.</em></p>
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		<title>Los archivos secretos de ‘Goyo’ Cárdenas: el zapatito que destapó a un asesino serial (Parte I)</title>
		<link>https://archiveroexpedientes.com/los-archivos-secretos-de-goyo-cardenas-el-zapatito-que-destapo-a-un-asesino-serial-parte-i/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=los-archivos-secretos-de-goyo-cardenas-el-zapatito-que-destapo-a-un-asesino-serial-parte-i</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Dardo Neubauer]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Feb 2025 17:03:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desclasificados]]></category>
		<category><![CDATA[El Archivero]]></category>
		<category><![CDATA[archivero]]></category>
		<category><![CDATA[Archivos]]></category>
		<category><![CDATA[Expedientes]]></category>
		<category><![CDATA[Goyo Cárdenas]]></category>
		<category><![CDATA[serial]]></category>
		<category><![CDATA[Tacuba]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>&#160; La señora Cristina Martínez conocía bien cómo suenan las telas cuando se tallan. Una costurera sabe cada secreto de la prenda que toca. El 7 de septiembre de 1942, estaba otra vez ahí, con las manos hinchadas fregando ropa en los lavaderos. Era temprano, la ciudad quedaba atrás, y lo único que se escuchaba en la azotea era el chapoteo del agua. De pronto escuchó un zumbido sordo que la distrajo, era un enjambre de moscas de colores. La señora Cristina vivía en el número 18 de la calle Mar del Norte en la colonia Tacuba, una de las [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>La señora Cristina Martínez conocía bien cómo suenan las telas cuando se tallan. Una costurera sabe cada secreto de la prenda que toca. El 7 de septiembre de 1942, estaba otra vez ahí, con las manos hinchadas fregando ropa en los lavaderos. Era temprano, la ciudad quedaba atrás, y lo único que se escuchaba en la azotea era el chapoteo del agua. De pronto escuchó un zumbido sordo que la distrajo, era un enjambre de moscas de colores.</p>
<p>La señora Cristina vivía en el número 18 de la calle Mar del Norte en la colonia Tacuba, una de las primeras zonas de casas campestres de la ciudad. Aquella mañana al ver revolotear esas moscas, viró la cabeza y miró al techo de su vecino. Ahí lo encontró: parecía un zapatito de mujer cubierto de lodo, algo extraño porque en esa casa sólo vivía un vecino.</p>
<div id="attachment_3299" style="width: 628px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/02/lucia-casa-habitaba-goyo-cardenas.webp" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3299" class="size-full wp-image-3299" src="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/02/lucia-casa-habitaba-goyo-cardenas.webp" alt="" width="618" height="852" /></a><p id="caption-attachment-3299" class="wp-caption-text">Así lucía la casa que habitaba &#8216;Goyo&#8217; Cárdenas en la calle Mar del Norte de la colonia Tacuba | ARCHIVERO</p></div>
<p>Esa mañana Cristina llamó a su vecina, la señora Elvira Velázquez de Peña, que le hacía compañía durante las mañanas de lavandería. Le pidió que subiera a la azotea y le comprobara si ella también veía lo mismo en el techo. Elvira subió y con su vista de halcón alcanzó a ver más detalles. De hecho, en la plantilla de lo que parecía un tacón había un pedazo de periódico manchado de rojo. Les pareció aún más raro.</p>
<p>Sólo Cristina y Elvira habrían podido adivinar lo que vendría: conocían cada rincón de la casa porque durante los últimos cuatro años, mientras pegaban la panza contra la piedra de lavar, echaban la plática y, en momentos de descanso, les gustaba contemplar el jardincito que había cuidado con mucha paciencia la dueña de esa casa que le rentaba la propiedad a un chico que siempre andaba solo, comentaron. Había sembrado unas plantas hermosas que les gustaba mirar desde arriba para tratar de descifrar de qué especie eran.</p>
<p>Pero ese día, además del zapato de mujer, se dieron cuenta de que las plantas ya no estaban más: como si alguien hubiera profanado la tierra y hubiera arrancado las matitas de raíz. Casi un sacrilegio. “Estaban muy maltratadas y lo que fue más importante es que la tierra estaba suelta”, declaró doña Cristina.</p>
<div id="attachment_3298" style="width: 628px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/02/jardin-casa-ubicada-numero-calle.webp" data-rel="lightbox-image-1" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3298" class="size-full wp-image-3298" src="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/02/jardin-casa-ubicada-numero-calle.webp" alt="" width="618" height="852" /></a><p id="caption-attachment-3298" class="wp-caption-text">El jardín de la casa ubicada en el número 18 de la calle Mar del Norte ocultaba algunos de los crímenes más atroces de la época | ARCHIVERO</p></div>
<p>Elvira y Cristina contemplaron el jardín destruido y creyeron ver a una mujer a medio enterrar, rodeada de las mismas moscas que rondaban la azotea. Estas dos mujeres, a las que les gustaba contemplar el jardín de junto, descubrirían uno de los primeros asesinatos seriales en la historia moderna de la Ciudad de México: los que cometió Gregorio Goyo Cárdenas, un estudiante de química que estranguló a cuatro mujeres. El multihomicida sería conocido como El Estrangulador de Tacuba.</p>
<p>“Las encontramos a flor de tierra”, como flores en la tierra, dirían aquella mañana los policías que recibieron el reporte. El primer hallazgo del jardín sería el de Graciela Arias, una jovencita de 21 años, estudiante de la UNAM, la primera víctima.</p>
<p>Esta es una colaboración de ARCHIVERO para DOMINGA, que reconstruye el caso gracias a la desclasificación de expedientes olvidados entre cajones y viejas oficinas públicas. Historias como ésta revelan que en México la verdad oficial está en obra negra.</p>
<p><strong>La primera denuncia contra ‘Goyo’ Cárdenas</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_3295" style="width: 628px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/02/crimenes-estrangulador-tacuba-quedaron-registrados.webp" data-rel="lightbox-image-2" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3295" class="size-full wp-image-3295" src="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/02/crimenes-estrangulador-tacuba-quedaron-registrados.webp" alt="" width="618" height="899" /></a><p id="caption-attachment-3295" class="wp-caption-text">Los crímenes del &#8216;Estrangulador de Tacuba&#8217; quedaron registrados en múltiples archivos históricos de la capital mexicana | ARCHIVERO</p></div>
<p>Los papeles amarillos han sido restaurados por el Archivo Histórico de la Ciudad de México. Una misión que parece difícil a ochenta años de los asesinatos. De esos, que se tecleaban en máquina de escribir y papel cebolla. Uno de los primeros reportes del expediente es un informe de la Policía Secreta del Distrito Federal, que cuenta detalles de una denuncia presentada el 5 de septiembre de 1942 –dos días antes del descubrimiento en la azotea– que detonaría esta historia.</p>
<p>El señor Manuel Arias Córdoba, un reconocido abogado por ese entonces, se presentó a las 12:50 de la tarde en la jefatura de la policía del D.F. Su hija, la jovencita Graciela Arias Ávalos, de 21 años, había desaparecido hacía tres días. El señor Manuel dijo que era costumbre recogerla en la Escuela Preparatoria de la UNAM, donde estudiaba por las noches, todos los días, pero aquel miércoles no estaba en la puerta. Apresurado ingresó al plantel y preguntó a cada uno de sus profesores si había asistido.</p>
<p>Así logró reconstruir la última hora en que la vieron a Graciela con vida, a las 20:30 horas, cuando un exnovio –Gregorio Cárdenas– la recogió en el plantel.</p>
<div id="attachment_3300" style="width: 628px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/02/padre-victimas-goyo-cardenas-alertar.webp" data-rel="lightbox-image-3" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3300" class="size-full wp-image-3300" src="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/02/padre-victimas-goyo-cardenas-alertar.webp" alt="" width="618" height="852" /></a><p id="caption-attachment-3300" class="wp-caption-text">El padre de una de las víctimas de &#8216;Goyo&#8217; Cárdenas fue el primero en alertar a la Policía del Distrito Federal | ARCHIVERO</p></div>
<p>El señor Manuel no se anduvo por las ramas. Desde la primera declaración acusó a Gregorio, quien era un estudiante de la carrera de química de la UNAM y trabajador de Pemex. Lo acusó de “asediarla desde hace dos años”. Dijo que tenía conocimiento de que el joven Cárdenas se encontraba desesperado por la renuencia de su hija a “formalizar relaciones”, que desde hacía un mes Graciela había resuelto distanciarse definitivamente de él, que la pretendía de manera enfermiza, que “no ha sido devuelta por el señor Gregorio Cárdenas [&#8230;], la tiene secuestrada”, acusó en la estación de policía.</p>
<p><strong>‘Goyo’ Cárdenas la asesinó en un arranque de celos</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_3297" style="width: 628px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/02/graciela-arias-avalos-goyo-cardenas.webp" data-rel="lightbox-image-4" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3297" class="size-full wp-image-3297" src="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/02/graciela-arias-avalos-goyo-cardenas.webp" alt="" width="618" height="1093" /></a><p id="caption-attachment-3297" class="wp-caption-text">Además de Graciela Arias Ávalos, a &#8216;Goyo&#8217; Cárdenas se le relacionó con otros tres feminicidios | ARCHIVERO</p></div>
<p>​Gregorio conoció a Graciela en 1940 en la Escuela Central de México, un instituto de regularización al que asistieron juntos. Al parecer por esos años Gregorio se le declaró y se hicieron novios. Desde ese entonces empezarían las primeras escenas de celos que prendieron las alertas de la jovencita y de su padre.</p>
<p>Durante los siguientes meses siguieron más enfrentamientos constantes: como aquella noche de mayo de 1941, en que los chicos venían de pasear en Puebla y se accidentaron en el auto. Aunque salieron ilesos, llegaron a la puerta de la casa de Graciela a las 3 de la mañana y el señor Manuel se enfureció, cortando todos los gastos a su hija. Con los meses, ella parecía cansada de estar en la disputa entre su padre y el novio.</p>
<p>El 2 de septiembre Gregorio pasaría por Graciela a su casa localizada en Calzada de Tacubaya 63, donde por cierto no podía acercarse por órdenes del padre. La esperó cerca y desde ahí alcanzó a ver que estaba con un joven, que la tomaba cariñosamente del brazo y con quien se metió a su casa. “Esto me produjo una impresión fuerte de celos”, declararía después Goyo Cárdenas. Ese día se fue colérico a su casa en el número 20 de Mar del Norte, a unos 20 minutos en coche, y por la noche salió a visitar a su amiga Hermilia López. Cerca de las 20 horas, con toda la intención de reclamarle, se lanzó a la preparatoria para buscar a Graciela.</p>
<div id="attachment_3296" style="width: 628px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/02/evidencia-de-los-crimenes-de.webp" data-rel="lightbox-image-5" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3296" class="size-full wp-image-3296" src="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/02/evidencia-de-los-crimenes-de.webp" alt="" width="618" height="852" /></a><p id="caption-attachment-3296" class="wp-caption-text">Evidencia de los crímenes de &#8216;Goyo&#8217; Cárdenas | ARCHIVERO</p></div>
<p>A las 20:30, Gregorio le rogó que subiera a su carro para dar una vuelta y platicar. La jovencita aceptó y entonces el hombre manejó hacia el Ángel de la Independencia, en el Paseo de la Reforma. Comieron un sándwich y Graciela le pidió que la regresara a su casa. Poco antes de las 22:00 horas, cuando estaban por llegar, se estacionó. Y ahí empezó todo: le preguntó quién era el hombre con el que había estado por la tarde. Ella se negó a contestar y, según la versión de Gregorio, en la discusión Graciela le dio una cachetada.</p>
<p>“Me sentí raro y exasperado por la humillación”, dijo, así que cogió una cuerda que tenía en el respaldo del carro y la puso en el cuello de la joven. Según el expediente, la jaló con las dos manos en un arranque de locura que lo “trastornó por completo”. Graciela intentó gritar “¡auxilio!” pero la presión de la cuerda lo impidió. La mató muy rápido.</p>
<p>Goyo Cárdenas, por el contrario, pensó que se había desmayado. Intentó reanimarla, la movió de los hombros. Al ver que estaba muerta, cambió de ruta y condujo mejor a su casa. Al llegar, el coche se atascó en un lodazal que había dejado la lluvia en la ciudad. Y casi lo descubren: un hombre intentó ayudarlo a sacar el carro del lodo, pero Gregorio lo impidió. Una vez que lo dejó solo nuevamente, envolvió a Graciela en su saco del que se le resbalaba su cuerpo inerte. Con todas las dificultades logró meterla a su casa.</p>
<p><strong>‘Goyo’ Cárdenas se resistió a sepultarla, pensaba “tenerla para siempre”</strong></p>
<div id="attachment_3302" style="width: 628px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/02/reporte-desaparicion-graciela-arias-avalos.webp" data-rel="lightbox-image-6" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3302" class="size-full wp-image-3302" src="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/02/reporte-desaparicion-graciela-arias-avalos.webp" alt="" width="618" height="852" /></a><p id="caption-attachment-3302" class="wp-caption-text">Reporte de desaparición de Graciela Arias Ávalos | ARCHIVERO</p></div>
<p>Gregorio Cárdenas la tenía tendida sobre su patio cuando decidió quitarle la ropa sucia, envolverla en una colcha limpia y acostarla en su cama. Preparó “oxígeno” –tal como lo declaró– y se lo puso en la boca con la esperanza de que volviera en sí. Movió sus brazos, la giró, pero Graciela estaba muerta. Por fin reconoció que la había matado.</p>
<p>“Me resistía a sepultarla, pensaba tenerla para siempre”, dijo a la autoridad; esa noche la abrazó y durmió con ella. Más tarde, según la policía, se daría a la fuga y se recluiría en un hospital psiquiátrico, con un doctor llamado Oneto Barenque, para evitar así su detención. Según su familia, serían ellos quienes lo internarían por esos días porque realmente empezó a enloquecer.</p>
<div id="attachment_3301" style="width: 628px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/02/pala-goyo-cardenas-enterro-oscuros.webp" data-rel="lightbox-image-7" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-3301" class="size-full wp-image-3301" src="https://archiveroexpedientes.com/wp-content/uploads/2025/02/pala-goyo-cardenas-enterro-oscuros.webp" alt="" width="618" height="852" /></a><p id="caption-attachment-3301" class="wp-caption-text">Con una pala, &#8216;Goyo&#8217; Cárdenas enterró sus más oscuros secretos en su jardín | ARCHIVERO</p></div>
<p>El 7 de septiembre, tras la llamada de las señoras Elvira y Cristina, la policía llegó a la casa de Goyo Cárdenas y, como flores de la tierra, empezaron a salir corpiños rosas, tacones con flores, vestiditos de terciopelo verde y morado. El asesinato de Graciela sería uno de cuatro que le darían fama al Estrangulador de Tacuba.</p>
<p>“¡No lo esperaba!”, dijo la señora Cristina a las autoridades. “Solamente se creía que estaba el cadáver de Arias Ávalos”. Los otros casos serían todavía más atroces.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Paolo Sánchez Castañeda colaboró en la búsqueda de este archivo</em></p>
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